sábado, 13 de abril de 2013

LA RUMBA E' LOS POBRES !!!


Una revolución de alegría se vivió la noche de ayer en el tradicional barrio de Las Peñas. Para mi era la primera vez, sin embargo, muchos de los asistentes me comentaron que esta es una tradición que poco a poco va tomando fuerza e intensidad en los jóvenes de la ciudad.

Los viernes por la noche, muchas veces se convierten en monótonos sistemas de vida que terminan aburriéndonos, sobre todo en una ciudad donde no existe una amplia variedad de alternativas para distraer a los diferentes grupos que alberga

Así que anoche después de salir de mi trabajo, caminando hacía Las Peñas evocaba aquellos años atrás cuando realmente me distraía venir a este lugar, no solo por el colorido de sus casas (como es ahora), sino por la buena compañía y la diversión que se vivía ahí, hasta que poco a poco fue desapareciendo el interés.

Pero esta vez fue diferente, desde el momento en que llegaba, sentía esa fuerte presencia del arte. Al unísono escuchaba tambores, que sonaban al ritmo de tu corazón y hacían que tu cuerpo empezara a moverse sin razón. Sin duda, era el instinto latino, que solo nosotros podemos tener.

Poco a poco me acercaba hacía donde estaba concentrada aquella pequeña masa de jóvenes, que al igual que yo buscaban algo diferente de lo cotidiano. Se iban creando nuevos sonidos y se unían, guitarras, una flauta y hasta saxofón.

Una vez ahí pude observar la variedad de grupos, que pensé no existían en un país como el nuestro. Desde hippies (falsetas claro), rockeros, malabaristas, músicos, chicas llenas de fuego, hasta pelucones con pinta de extranjeros. Todos envueltos en una misma esfera donde solo existía las ganas de pasarla bien.

La nota musical a cargo de la banda recién formaba, entonaba los pedidos de los asistentes con mucho ánimo y al ritmo de cumbia, reggae, salsa y rock latino, se encendía el fuego de los malabaristas, quienes con peligrosas acrobacias creaban formas en el aire, que nos dejan atónitos y sorprendidos.

Era la primera vez en 5 años que llevo viviendo aquí, que me encuentro con un espectáculo de este estilo, donde se combinaron almas y pensamientos en un solo unísono grito de voz, que nombraba: "esta es la rumba e' los pobres". Sin duda, una mezcla de estereotipos que jamás había vivido en Guayaquil, pero que definitivamente me encantó.

PD: Se reúnen todos los viernes y sábados, juntos a los cañones de Las peñas, en dirección a la Numa Pompilio Llona. Quienes quieran vivir algo diferente, definitivamente deberían ir. 






sábado, 23 de marzo de 2013

Fiesta Mexicana, con estilo Guayaco !!!


Una vez más Couch Surfing Gye se hizo presente, brindándonos una noche excepcional, donde la diversidad cultural sobresalió, encendiendo el ambiente guayaquileño a mil por hora.

Amigos de la India, Jordania, Francia, Peru y hasta Argentina, nos acompañaron durante este gran meeting, donde nuestra peculiar casa couch, quedó corta para la cantidad de personas que asistieron.

La temática de la fiesta era al estilo mexicano, y aunque no asistió ninguna persona oriunda de estas tierras, las enchiladas, el mariachi, y el tequila, no faltaron en el lugar; demostrando así que somos capaces de incentivar el amor por nuestras culturas latinoamericanas.

La noche empezó con el deleite musical de algunos, quienes nos sorprendieron con su gran actitud para interpretar difíciles temas en el karaoke. De repente "LA CASA COUCH" se vio totalmente llena y lista para poner a bailar a todos hasta el amanecer;volvimos a ser guayacos nuevamente y a dejarnos seducir por el ritmo latino.

Solo me queda agradecer una vez más a nuestra querida anfitriona, quien semana a semana nos abre las puertas de su hogar para disfrutar entre amigos e invitados, los mejores momentos que solo en couch surfing podemos descubrir. Además de las personas que ayudaron en la organización de este gran evento, con decoración, bocadillos, música y mucho ánimo.

Como siempre, el fin principal era la integración y celebración de nuestros cumpleañeros del mes. A continuación un poquito de lo fue, ésta gran velada.









martes, 26 de febrero de 2013

La Revolución Francesa del siglo XXI


Porque donde entran 3, entran 10. Uno de los dichos más comunes y representativos de América Latina, aquel que nos da el calificativo de solidarios y hospitalarios.

Un nuevo año inicia, lleno de misterios e incertidumbre, buscando nuevas aventuras y experiencias. Mi plan era más sencillo, simplemente cambiar o al menos moderar un poco algunos de los hábitos de libertinaje que había adquirido en el año anterior. Aunque tal vez suena un poco exagerado al inicio, sabía que las razones de peso desaparecerían luego.

De repente una Couch Resquet informal me llegó. De esas en las que una palabra de recomendación basta para depositar toda nuestra confianza en alguien a quien ni conocemos. De esas en la que basta tener a nuestro amigo más loco en común con esa persona, para saber que será genial o interesante.

Primero fue la francesa Leti, seguido de su coterráneo Román; yo hasta el momento no tenía idea de que estaban viajando juntos. Sin saber el motivo de su solicitud le escribí a nuestra única amiga en común, Adriana Navar Berre "La Chola". Ella al fin despejó los desaciertos de mi pequeña confusión.


Dos de sus más locos huéspedes se dirigían al Manso, en busca del calor tropical de nuestra costa ecuatoriana. Con un poco de duda acepté correr el riesgo y recibí a dos franceses, que pronto se transformarían en tres, pues otro de ellos coincidencialmente llegaba también ese mismo día a Guayaquil.

Desde el primer el momento nació la química. Ellos viajeros insaciables en busca de aventura y diversión latina. Yo, un latino orgulloso de mi cultura y con ganas de compartirla con el mundo entero, logramos una complicidad perfecta que nos dejó con buenos recuerdos de gratos momentos.


La calidez que cada uno de ellos transmiten es única. "Adaptarse y disfrutar de la cultura que se nos presente en el camino", era su lema de viaje. Nunca se quejaron, conocieron muchos amigos en Guayaquil y ese calor no solo de ambiente, sino de gente, fue el que logró llenar los corazones de estos locos franceses.



Durante cuatro días, nos dedicamos a casi nada. Cocinar, comer, dormir, ver tv y hacer la fiesta, fueron parte las actividades claves de nuestra rutina diaria, aunque yo le aumenté las largas jornadas de trabajo, las cuales los chicos supieron entender y adaptarse, tanto así, que en uno de esos momentos decidieron acompañarme en una de mis largas noches de trabajo.


Además de esto les mostré un poco de nuestra ciudad, donde por boca de ellos supe que el calor fue el factor predominante que los extasió. Es tan gracioso observar que nuestro particular clima siempre debilita a nuestros visitantes, llenándolos de sueño y pereza, sin fuerzas para levantarse.


Lo cierto es que, después de un mes de haber vivido esta inesperada experiencia, lo recuerdo como si hubiese sido antier. Y aunque los chicos actualmente tomaron caminos diferentes, el contacto y la amistad sigue presente. Adriano volvió a la Universidad en Colombia, donde está cursando un año de intercambio; Leticia también se fue a Colombia, para pasar junto a su muy querido compatriota, el último mes que le queda en Sudamérica; Y por su parte el más loco del grupo Roman fue el primero regresar a Francia.












viernes, 4 de enero de 2013

UN FIN DE AÑO INUSUAL


El 2012 fue uno de los peores años para mi, viví demasiado, conocí el amor y el odio al mismo tiempo de una manera más real. Me dejó fracasos, tristezas y perdida de tiempo. Quizás no debería tirarle la culpa al año, sino a mi mismo por no saber aprovecharlo.

Desde que alcancé una mayoría de edad razonable, llegar al mes de Diciembre se convirtió en una verdadera molestia. Una depresión infinita me ataca siempre, la nostalgia me invade y me hace revivir momentos de mi infancia que me hacen dar cuenta que todas aquellas sonrisas y momentos de alegría fueron una farsa. Entiendo que cuando somos niños, vivimos una aventura diferente e ireal que nos permite soñar como si no existiera un final, pero despertar y darte cuenta de la realidad, es un golpe que no todos estamos preparados para aceptar.

Una de las cosas positivas que pude encontrar este año, fue un trabajo. Todo fue excelente durante los últimos meses, hasta que me tocó trabajar justamente el día de navidad; mi primera navidad fuera de casa. Pensé que no lo soportaría, pues para colmo era la primera vez que se reunirían muchas más personas de lo normal en mi casa.

Sin embargo, agradezco a la vida por contar con grandes amigos que me visitaron durante mi noche buena trabajando y me contagiaron un poco del espíritu navideño que a veces en los adultos como yo, se ha perdido por la tristeza. Karlita y otro amigo me llevaron un poco de la cena que habían preparado en su casa y me acompañaron durante mi larga noche, haciéndola especial e inolvidable.

Luego de esto al revisar mi horario de trabajo, me di cuenta de que tendría que trabajar durante año nuevo también, lo cual fue sin duda uno de los motivos que me hizo odiar más este año que se acababa. Traté de cambiarlo para poder viajar y pasar esta fecha especial con mi familia, y todo parecía ser imposible. El coraje y tristeza aumentaban más, dejándome sin salida.

Pero fue después de un insistente proceso por cambiar esta cruel realidad, que una de mis compañeras de trabajo quien no tenía ningún plan para año nuevo, se ofreció a reemplazarme y cambiar totalmente la mala energía en la que estaba sumergido. 

Al final pude viajar y reencontrarme conmigo mismo; pues hice el típico análisis de fin de año que nos hace enlistar las cosas positivas y negativas que ha dejado el año que se va, así como las que no pudimos cumplir y proponer cumplirlas el siguiente. Otra farsa completa, pues por más que lo intentamos nuevamente, siempre volveremos a lo mismo al terminarse el año.

En mi casa se preparó la tradicional cena solo que esta vez con menos asistencia, pues por primera vez fue muy íntimamente familiar, esto significa que como nunca solo estuvimos mi abuela, mi madre, mi prima que esta vez incluyó a su novio y un sobrino de mi madre.

Al llegar las 12:00 am del nuevo año, el cielo se pinto de multicolores formas que iluminaban la ciudad y daban la bienvenida a una nueva oportunidad de vida. Quemamos nuestro "año viejo" comprado a última hora como es de costumbre y luego nos dirigimos a terminar de cenar. Al término de esta, simplemente esperé que la noche hiciera su magia.

Uno de mis primos contemporáneo a mi, con los que siempre compartí grandes momentos de infancia, pero pocos de grandes; pasó a recogerme una hora después. En su auto dimos vueltas por las zonas bohemias de la ciudad, encontré a mi mejor amiga Melva y aprovechamos la oportunidad para darnos el primer abrazo del nuevo año, luego otro primo se nos unió y sin un rumbo fijo, subimos hasta la cima del entusiasmo. Me llevaron a una fiesta en una barrio popular, donde se podía observar toda la ciudad en su máximo esplendor, cubierta por una capa de humo, residuos de todos los explosivos que se usaron durante esa noche.

Me integré rápidamente en el agradable ambiente y con gran camaradería y buena onda la primera madrugada se tornó espectacular. Luego de esto la lluvia nos anunciaba la claridad del día, frío y cansado pero muy bien disfrutado. Así fue como todo empezó, sencilla e ingenuamente improvisado, con gran entusiasmo y mucha energía, un gran año esta por venir y esta vez si sabremos sobresalir. 









domingo, 30 de diciembre de 2012

RECORDANDO EL PASADO!


Regresar al lugar donde naciste por vacaciones, implica muchas responsabilidades. Además de disfrutar de el tiempo con la familia, siempre es importante frecuentar a aquellas personas que crecieron contigo y con las cuales viviste grandes aventuras en los tiempos de adolescencia. 

Después de casi 6 años de haber terminado el colegio, recién me di la oportunidad de analizar mi trayectoria escolar, que hasta el día de ayer pensé que había sido de lo más tranquila. Quizás el tiempo, los nuevos amigos, responsabilidades y alguna que otra circunstancia, ocultaron de mi memoria momentos que en su época fueron los mejores. 

Sin embargo, agradezco a la vida la oportunidad que me ha dado de poder continuar con la tradición de reencontrar a algunos de los que fueron mis ex-compañeros y revivir todas aquellas experiencias que por un momento quedaron el olvido. No hay mejor sensación que reírte de ti mismo y darte cuenta cuanto has cambiado, no solo físicamente, sino en tu carácter, actitud, sentimientos, etc.

Cada año que nos reunimos, además de compartir una excelente velada, siempre tratamos de planear el encuentro del siguiente año, sin embargo, nunca sucede y terminamos haciendo todo lo contrario. Este 2012 no fue la excepción y al igual que las anteriores, nuestra improvisada reunión terminó siendo simplemente espectacular. 

Nos encontramos en el mismo lugar de siempre, la popular heladería de "Cabecitas", una de nuestras mas fieles organizadoras en años anteriores, no obstante este nos falló; pues resulta que desde temprano había empezado a tomar con su hermano, cosa que al llegar la hora de reunirnos, ya había partido al más allá literalmente hablando, estaba pluta.

Aun así no perdimos la costumbre y con la popular frase "somos los que estamos, y estamos los que somos" arrancamos hacía lo que sería una noche llena de sorpresas. Asistimos pocos, pero siempre con gran entusiasmo como cada año. Yimabel, Ana Laura, Lissete, Jessica, Hector, Raul, y este año se nos unieron dos compañeras que no habían podido venir anteriormente, Michelle y Melanie, además de su servidor.

Nuestra cena fue de lo más común, una mega salchipapa en el concurrido parque de Las Palmas (zona bohemia de la ciudad). Lo más gracioso era lo elegantes que estaban algunas compañeras degustando sus papas. Luego de comer, por consiguiente nos dirigimos hacia el antro de "moda" del momento, que para coincidencia había vuelto a ser llamado KAPITAL BAR; Esta era la misma discoteca que estaba en todo su apogeo cuando yo era un estudiante y al cual asistían todas las personas jóvenes y universitarios, luego de esto mantuvo otros nombres por mucho tiempo, pero ahora había vuelto a sus inicios como esperando nuestra llegada adulta; así que este fue otro de los momentos en el que tuve que aceptar que había crecido. 



Bailamos hasta más no poder, encontré mucha gente conocida que no había visto hace mucho, incluso hasta amigas guayaquileñas que habían venido a disfrutar de mi tierra verde por el fin de año. Luego de esto como es de costumbre fuimos al after party en casa de Jessica, quien siempre nos brinda el espacio para descansar y conversar sobre todo lo vivido. Compramos algunas bebidas y dejamos que la noche haga lo suyo.

Creo que este fue uno de los momentos más especiales y emotivos, pues al fin pudimos burlarnos y desquitarnos de todos aquellos profesores que alguna vez nos alegraron e hicieron la vida imposible al mismo tiempo, no se escapó ninguno. Así como también recordamos a todos aquellos ex compañeros que no pudieron asistir, pero que de una u otra manera estuvieron presente en nuestros pensamientos.

Sin lugar a dudas, la época colegial es una de las más especiales para cada uno de nosotros. En los pasillos y aulas se viven cosas que nunca más podrás recuperar, ni siquiera en la universidad. El colegio siempre es testigo de nuestra primera ilusión, nuestra primera farra, nuestra primera borrachera (algo que no pasó en mi por ser tan impopular), nuestra primera pelea a golpes, nuestra primera graduación, nuestro primer título, nuestro más grande recuerdo. 

Gracias a todos y cada uno de los que hicieron especial este momento. Durante tres años, logramos conocernos y llegar a querernos como hermanos a pesar de todas las circunstancias vividas y es ahora, luego de tanto tiempo cuando llegamos a valorar con añoranza todas las aventuras de nuestra infancia.






lunes, 3 de diciembre de 2012

Esmeraldas, campeones de la Alegría.


Same - Esmeraldas: 

La mañana nos regalaba su mejor sonrisa gris, fría y nublada. Un estimulante insistente a dormir y descansar del largo viaje.

Este pequeño poblado de escondida belleza, apunta al desarrollo de manera lenta y relajada. Se encuentra ubicado a 50 minutos desde la ciudad de Esmeraldas. Dueño de una extensa playa de 2km que se pierde en el horizonte y te lleva con ella.


Era la primera vez que pasaría la noche aquí y no tenía idea sobre su infraestructura hotelera, pero para sorpresa nuestra el lugar cuenta con hospedajes para todo tipo. El nuestro fueron unas cabañas frente al mar, apacibles y de eterno descanso.

Al final un viaje que sería netamente investigable, cambió su horizonte y se volvió de placer desde su inicio. Alli, Sahil y Kyle de Estados Unidos, Sara de Italia y Olga de México se unieron a la aventura.
Desde el inicio el apagador clima y el cansancio de algunos, hizo que se tensara el ambiente y nos dividiéramos;  mientras algunos quisimos caminar y aprovechar la mañana, otros decidieron dormir y recuperar energías.

A medida que el día fue transcurriendo y tomando forma, el sol nos regalaba al fin un poco de su esplendor y embellecía con sus cálidos rayos la profundidad del mar. No quisimos perder más tiempo y aprovechamos  ese gratificante momento de lucidez para nadar y disfrutar de las olas.

Uno de los recuerdos más lindos fue el poder observar a una tortuga recién nacida, en su camino hacía el descubrimiento de la vida. Una experiencia espiritual, que daba inicio a una nueva etapa y que nos demuestra con gran firmeza lo bello que es nuestro mundo animal.



Recomendaciones:
- Los mejores lugares para hospedarse, están frente al mar. Nuestro Hostel se llama "Las Terrazas" y cuenta con cabañas privadas, cómodas y una vista espectacular hacía el mar.
- Same es un pueblo muy tranquilo, con poca vida nocturna. Es mas bien para relajarte y disfrutar de otra manera las vacaciones soñadas.

Tonchigue:

Este poblado netamente pesquero esta próximo a Same. Mantiene un gran auge comercial y aunque no es turístico, posee una de esas playas donde el tiempo se estanca y las aves aun cazan su alimento ante tus ojos. Aquí, solo estuvimos por unas cuantas horas, donde tomamos el desayuno y luego nos deleitamos haciendo fotos siguiendo el camino del océano de regreso al hostal.


Atacames:

Un balneario muy conocido a nivel nacional que no necesita descripción, pues basta con ser nombrado para saber que es sinónimo de alegría y diversión. Siempre es como el punto de partida para romper el hielo y cambiar los ánimos; a veces los eleva, otras los apaga.

Los ánimos estaban más que animados. Desde inicios de la tarde, el inimaginable poder del coco combinado con algo de alcohol había hecho efecto y nuestra respuesta fue seguir disfrutándolo más. Al final de la noche, tres botellas de Pedrito Coco (bebida tradicional de la costa), se habían convertido en las mejores aliadas.

El regreso a las Cabañas fue una total odisea. Un mototaxi desde Atacames, pizza mediana a no se que hora de la madrugada, búsqueda descontrolada de cigarrillos y para rematar un chanpuzon con uno de los mejores trajes de baño, nuestro cuerpo.

Galera:


Lo mejor de viajar, es hacerlo libremente. Y es así como nos sentimos observando de manera hipnotizada los hermosos paisajes que nos regala la provincia verde, sobre una chiva que nos conduciría a nuestra próxima parada, Galera.

Aquí tuve mi primer almuerzo de acción de gracias. Esta es una festividad gringa que se celebra el tercer jueves de noviembre de cada año, su finalidad es reunirse en familia y agradecer por todo lo bueno y malo sucedido durante el año transcurrido.




Un grupo de extranjeros americanos que trabajan para el cuerpo de paz en diferentes regiones del país fueron nuestros anfitriones. Aunque las condiciones en las que viven no son iguales a las que están acostumbrados, lograron preparar un banquete de primera clase hasta decir basta.

Luego de degustar el interminable almuerzo, nos destinamos a conocer un poquito mas el pueblo.Galera tiene una de las playas mas tranquilas y lindas de la provincia. Un oasis con una combinación perfecta de silencio y frescura.

Estero de Plátano:



Continuando nuestra ruta llegamos hasta Estero de Platano, a 10 minutos de Galera. Esta es una de mis playas favoritas sin duda. Talvez para algunos puede ser insignificante y aburrida, por su poca actividad turística pero para mis ojos es un verdadero paraíso.



Un lugar perdido en el mundo, donde todas tus adicciones tecnológicas se borran de tu mente, por la falta de señal. Es extremadamente tranquilo y rodeado de una vegetación extrema que entremezclan el ambiente y te hacen sentir como si estuvieras en medio de la selva con un inmenso océano al final del camino.



Aquí solo existe un hostal, cuyo nombre es inexistente pero que todo el pueblo conoce. Una pequeña discoteca al aire libre, que en medio de la oscuridad sus luces multicolores forman un arcoiris nocturno en la profundidad del mar. Y un imcoparable ceviche mixto, fresco y delicioso que no debes dejar de probar.







viernes, 9 de noviembre de 2012

Q' viva Cuenca !!!



Hablar de Cuenca, es referirse a un oasis de tranquilidad en medio de la imponente cordillera de los Andes ecuatorianos. Esta ciudad posee la capacidad de envolverte y atraparte con su ambiente artístico  y deslumbrarte con cada detalle de sus rincones, trasladándote a aquellas épocas donde la alta alcurnia era la dueña de la sociedad.

Esta vez trataré de no caer en lo convencional y solo vender el lado turístico de esta ciudad, pues considero que Cuenca es mucho más que eso. Por cada calle se respira un aire colonial que te hace sentir como si estuvieras en otro continente.



Santa Ana de los Ríos de Cuenca, como realmente es su nombre, está ubicada en un valle interandino de la sierra sur ecuatoriana, (a 441km al sur de Quito y a 277km al este de Guayaquil). Con una altitud de 2535m sobre el nivel del mar, esta emblemática ciudad goza de un clima típicamente templado, con una temperatura promedio de 17°C, que para mi es fulminante dependiendo de la época.



Está considerada también como la tercera ciudad del país, luego de Quito y Guayaquil, urbes en las que se asientan los poderes político y económico del Ecuador. Más su condición de ciudad mediana, casi franciscana y conventual aún, en comparación con estas dos metrópolis, es otro de los factores que contribuyen a que cada visitante se haga la promesa de regresar o, en el mejor de los casos, decida quedarse a residir en ella pues esta es además una ciudad que cuenta con tecnología de punta en información y un desarrollado sistema urbanístico que se entremezcla con lo colonial de sus calles, además de cyber cafés, bares, discotecas, moderna infraestructura hotelera, restaurantes de todo tipo y para todos los gustos, etc.




Durante la primera semana de Noviembre, Cuenca celebró sus 192 años de Independencia, uniéndose así a la larga lista de ciudades que hace más de un siglo se liberaron del yugo Español. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y ahora esta pacífica urbe se ha convertido en la Cuna del arte ecuatoriano y hogar de cientos de personas que huyen del ajetreo social de las grandes potencias mundiales. 




Como es de costumbre y siguiendo el protocolo de conocimiento regional que me he propuesto desde que inició el año, planeé muy sigilosamente y sin grandes inconvenientes una invasión CS Guayaca-Gringa hacía Cuenca, para celebrar junto a su gente este importante acontecimiento anual, que cada año nos presenta entretenidas alternativas para distraernos del diario vivir.






Dueña de un majestuoso escenario, Cuenca nos recibió con un clima primaveral, fresco y venteado que resonaba cual eco a nuestro alrededor. Nuestra anfitriona Pitty nos dio la más cordial bienvenida y nos dejó reposar en su hermoso y acogedor departamento, el cual nos dejó sin aire al subir, pero al mismo tiempo nos regaló una maravillosa vista desde su balcón. Al llegar la noche nos dirigimos a caminar por las emblemáticas calles de Cuenca, recorrimos su centro histórico, cenamos y al final disfrutamos la noche bailando en la Plaza Central Calderón, frente a la imponente catedral, al ritmo de la música entonada por la banda blanca de Guayaquil. Una razón más para sentirnos como en casa.


Al siguiente día como buenos costeños que somos, y otros como buenos gringos amantes de la comida costeña, decidimos tomar un desayuno marinero para no sentirnos tan lejos de nuestra región y opacar un poco la soleada, pero fría mañana que nos acompañaba. Entre el menú estuvo el típico encebollado y el infaltable ceviche para Sahil, quien nunca deja de comer mariscos, en cualquier lugar en el que se encuentre. El postre para aguantar el día lo tomamos en el tradicional mercado central de Cuenca, donde puedes encontrar de todo y para todos, desde jugos y batidos, hasta hornados y fritadas, comida muy típica de la sierra.



Luego caminamos por algunas ferias artesanales, deleitándonos con las obras artísticas de artesanos de diversos países de Latinoamerica. Seguimos el camino correntoso del particular Río Tomebamba, que atraviesa la ciudad dejando a su paso esplendor y relajación total con su sonido sinigual. Conectarse con esta parte especial de Cuenca, es trasladarse a un mundo diferente, donde todo es paz y tranquilidad.





Sin embargo, es seguro que nos faltó el tiempo para descubrir las inigualables beldades que ofrece está importante ciudad colonial del Ecuador, como por ejemplo el mirador de El Turi, el puente roto junto al Río Tomebamba, el maravilloso Parque Nacional Cajas con sus lagunas sorprendentes y podría continuar nombrando muchas más, pero me daría nostalgia el saber que no pude visitarlos. Aun así espero tener más oportunidades para volver a vivir la grandeza de esta ciudad.



Nuestro paso por aquí fue disfrutado mortalmente, con fiestas, música tradicional, buenas conversaciones, viajes espaciales, juegos pirotécnicos, y hasta con la presencia del famoso corredor de marcha Jefferson Perez, deportista ecuatoriano ganador de una medalla de Oro en los juegos Olímpicos de Atennas 1996 y que es cuencano de nacimiento. Un feriado que nos llevó a salir de la rutina durante 48 horas y a pasar grandes momentos con los amigos.}



Gracias a quienes participaron de esta aventura: Karla, Sara, Sahil, Phoebe, Pitty, Mario, Diana, Marcela, Marina, Tristan, Christian, etc. Una invasión guayaca que calentó un poco el clima frío de la sierra.