viernes, 9 de noviembre de 2012

Q' viva Cuenca !!!



Hablar de Cuenca, es referirse a un oasis de tranquilidad en medio de la imponente cordillera de los Andes ecuatorianos. Esta ciudad posee la capacidad de envolverte y atraparte con su ambiente artístico  y deslumbrarte con cada detalle de sus rincones, trasladándote a aquellas épocas donde la alta alcurnia era la dueña de la sociedad.

Esta vez trataré de no caer en lo convencional y solo vender el lado turístico de esta ciudad, pues considero que Cuenca es mucho más que eso. Por cada calle se respira un aire colonial que te hace sentir como si estuvieras en otro continente.



Santa Ana de los Ríos de Cuenca, como realmente es su nombre, está ubicada en un valle interandino de la sierra sur ecuatoriana, (a 441km al sur de Quito y a 277km al este de Guayaquil). Con una altitud de 2535m sobre el nivel del mar, esta emblemática ciudad goza de un clima típicamente templado, con una temperatura promedio de 17°C, que para mi es fulminante dependiendo de la época.



Está considerada también como la tercera ciudad del país, luego de Quito y Guayaquil, urbes en las que se asientan los poderes político y económico del Ecuador. Más su condición de ciudad mediana, casi franciscana y conventual aún, en comparación con estas dos metrópolis, es otro de los factores que contribuyen a que cada visitante se haga la promesa de regresar o, en el mejor de los casos, decida quedarse a residir en ella pues esta es además una ciudad que cuenta con tecnología de punta en información y un desarrollado sistema urbanístico que se entremezcla con lo colonial de sus calles, además de cyber cafés, bares, discotecas, moderna infraestructura hotelera, restaurantes de todo tipo y para todos los gustos, etc.




Durante la primera semana de Noviembre, Cuenca celebró sus 192 años de Independencia, uniéndose así a la larga lista de ciudades que hace más de un siglo se liberaron del yugo Español. Mucho tiempo ha pasado desde entonces y ahora esta pacífica urbe se ha convertido en la Cuna del arte ecuatoriano y hogar de cientos de personas que huyen del ajetreo social de las grandes potencias mundiales. 




Como es de costumbre y siguiendo el protocolo de conocimiento regional que me he propuesto desde que inició el año, planeé muy sigilosamente y sin grandes inconvenientes una invasión CS Guayaca-Gringa hacía Cuenca, para celebrar junto a su gente este importante acontecimiento anual, que cada año nos presenta entretenidas alternativas para distraernos del diario vivir.






Dueña de un majestuoso escenario, Cuenca nos recibió con un clima primaveral, fresco y venteado que resonaba cual eco a nuestro alrededor. Nuestra anfitriona Pitty nos dio la más cordial bienvenida y nos dejó reposar en su hermoso y acogedor departamento, el cual nos dejó sin aire al subir, pero al mismo tiempo nos regaló una maravillosa vista desde su balcón. Al llegar la noche nos dirigimos a caminar por las emblemáticas calles de Cuenca, recorrimos su centro histórico, cenamos y al final disfrutamos la noche bailando en la Plaza Central Calderón, frente a la imponente catedral, al ritmo de la música entonada por la banda blanca de Guayaquil. Una razón más para sentirnos como en casa.


Al siguiente día como buenos costeños que somos, y otros como buenos gringos amantes de la comida costeña, decidimos tomar un desayuno marinero para no sentirnos tan lejos de nuestra región y opacar un poco la soleada, pero fría mañana que nos acompañaba. Entre el menú estuvo el típico encebollado y el infaltable ceviche para Sahil, quien nunca deja de comer mariscos, en cualquier lugar en el que se encuentre. El postre para aguantar el día lo tomamos en el tradicional mercado central de Cuenca, donde puedes encontrar de todo y para todos, desde jugos y batidos, hasta hornados y fritadas, comida muy típica de la sierra.



Luego caminamos por algunas ferias artesanales, deleitándonos con las obras artísticas de artesanos de diversos países de Latinoamerica. Seguimos el camino correntoso del particular Río Tomebamba, que atraviesa la ciudad dejando a su paso esplendor y relajación total con su sonido sinigual. Conectarse con esta parte especial de Cuenca, es trasladarse a un mundo diferente, donde todo es paz y tranquilidad.





Sin embargo, es seguro que nos faltó el tiempo para descubrir las inigualables beldades que ofrece está importante ciudad colonial del Ecuador, como por ejemplo el mirador de El Turi, el puente roto junto al Río Tomebamba, el maravilloso Parque Nacional Cajas con sus lagunas sorprendentes y podría continuar nombrando muchas más, pero me daría nostalgia el saber que no pude visitarlos. Aun así espero tener más oportunidades para volver a vivir la grandeza de esta ciudad.



Nuestro paso por aquí fue disfrutado mortalmente, con fiestas, música tradicional, buenas conversaciones, viajes espaciales, juegos pirotécnicos, y hasta con la presencia del famoso corredor de marcha Jefferson Perez, deportista ecuatoriano ganador de una medalla de Oro en los juegos Olímpicos de Atennas 1996 y que es cuencano de nacimiento. Un feriado que nos llevó a salir de la rutina durante 48 horas y a pasar grandes momentos con los amigos.}



Gracias a quienes participaron de esta aventura: Karla, Sara, Sahil, Phoebe, Pitty, Mario, Diana, Marcela, Marina, Tristan, Christian, etc. Una invasión guayaca que calentó un poco el clima frío de la sierra. 
















miércoles, 31 de octubre de 2012

Quito brilla con Luz Propia.


Siempre pensé que Quito era una de ciudades en las que es imposible vivir, en primer lugar por el clima desordenado y exagerado que a veces logra tener, segundo por la difícil ubicación urbanística que logra siempre perderme tan fácilmente y tercero, quizás por el miedo a lo desconocido.

Esta semana escuché algo, expuesto de muchas maneras que logró cambiar mi pensamiento y visión de esta ciudad. "Tienes que vivirla, para entenderla." una frase que inicialmente era dirigida a la ciudad de Guayaquil, por personas que no logran sentirla, ni llevarse el más mínimo agrado; pero como yo soy casi un guayaco y adoro  mi cálido ambiente costeño, decidí desviar su concepto y ajustarla a la ciudad de Quito, desde mi punto de vista como turista.

Y es que desde que bajo del autobus, la brisa helada que susurra en mis oídos y congela mis sentidos, empieza a hacer de las suyas. Lo bueno de todo es que las consecuencias las empiezo a sentir luego del gusto, como una manera de decirme, que a pesar de las dolencias y malestares del soroche, "nada, ni nadie te quite lo vivido". 

El fin semana pasado, me fui sin pensarlo dos veces. Al llegar deslumbré mi vista hacía los inigualables paisajes que solo una ciudad de la sierra como Quito puede brindarme. Su ambiente frío y acogedor, la convierten en un lugar misterioso, deseoso por ser descubierto. Este primer día lo pasé en compañía de mi prima, quien coincidencialmente estaba allá visitando a su novio y con el ecuagringo Sahil, que esta vez se convirtió en mi host-guía.  

Por la noche asistimos al concierto de los tres gigantes (Pitbull, Marc Anthony y Chayanne). Un show de primera, que nos dejó grandes experiencias y recuerdos; como por ejemplo hacer amigos mientras esperas en la fila y mezclar alcohol en una botella de gaseosa para hacer más divertida la espera y ahuyentar el templado clima de mi frágil condición física. Al finalizar el concierto y luego de haber brincado, bailado y calentado como unos locos, nos dirigimos hacía Plaza Foch para continuar con la fiesta, sin embargo, las baterías ya estaban casi agotadas en su totalidad, por lo que al final decidimos volver a casa y dormir un poco. 


Curiosidades:
*El concierto duró alrededor de cuatro horas, en el Estadio Olímpico Atahualpa.
*El grupo estuvo conformado por Alli, Kyle, Sahil y yo. Además de la Sra. que estuvo atrás de nosotros y sus hijas, quienes se unieron a la previa. 

Al siguiente día nos reunimos nuevamente y esta vez junto a mis queridas amigas Guayacas Adriana y Rommy, nos dimos el gusto de probar comida indú y relajarnos viendo películas desde la terraza departamento de Adri. El chuchaqui y cualquiera indicio de enfermedad que tengas, no se siente en la sierra, al menos mi cuerpo los esconde hasta sentir el calor nuevamente.



Por la noche la idea era reunirnos y salir en un grupo enorme y variado para "celebrar" Halloween, pero como lo planeado nunca sale perfecto, al final terminamos los mismos de siempre bailando solos (Kyle, Alli, Sahil y yo). Los amigos de Sahil, a pesar de ser gringos y mantener una ideología diferente, son personas que han sabido adaptarse muy bien a nuestro sistema y que actualmente logran disfrutar de una verdadera fiesta latina, fiesta quiteña.



Curiosidades:
*Jamás en la vida me había disfrazado y no pienso hacerlo. Soy muy regionalista y amante de mi cultura.
*Quito posee una variada vida nocturna, con muchas opciones para escoger. Inclusive puedes hacer un tour farrero, por la cantidad de bares y discotecas de buena calidad que existen en la zona. 

Estar en Quito es sinónimo de paz y tranquilidad, al menos para las personas que vivimos en la costa y mantenemos un ritmo mucho más acelerado. En la capital se pueden encontrar enormes parques donde puedes relajarte y conversar con tus amigos, variedad de comidas de distintas partes del mundo; Es una ciudad que mezcla el pasado colonial con la modernidad, lo cual la muestra elegante e imponente ante otras urbes del país. 

Y bueno a pesar de ahora tener los labios reventados (a causa del fuego) la nariz congestionada, malestar en el cuerpo y una gripe inesperada, puedo decir con toda seguridad que mi tiempo en Quito fue de lo mejor. Viajar es una aventura, conocer personas una experiencia. 













martes, 23 de octubre de 2012

LAS FIESTAS, MIS FIESTAS !

"La aventura más maravillosa no es llenar de sueños nuestras vidas, si no de hacer de cada momento algo tan fuera de lo común, que parezca un sueño a la hora de recordarlo."

Una vez más Guayaquil celebró por todo lo alto sus fiestas de independencia, dejando como resultado mucha satisfacción entre sus habitantes, los cuales desbordaron las calles de la ciudad durante aproximadamente una semana, para disfrutar de las diferentes actividades organizadas por la Ilustre Municipalidad de la ciudad.

Música por doquier, además de algarabía y entusiasmo eran algunas de las cualidades que se podían notar con facilidad en los habitantes de esta moderna urbe, pues todo el ambiente se llena de fiesta al llegar el mes de Octubre, mes del orgullo guayaquileño.

Este año las expectativas eran grandes y se cumplieron con un éxito total. Se realizaron actividades para todos los gustos y edades, como conciertos gratuitos en diferentes sectores de la ciudad, exposiciones culturales, campeonatos deportivos, juegos mecánicos, desfiles cívicos, militares y de esparcimiento y sobre todo no podía faltar la tradicional Feria de Duran 2012, que como cada año, presentó sorpresas y atracciones diferentes.

Es la primera vez en cinco años, que celebro conjuntamente con amigos las fiestas de esta ciudad, que me ha abierto las puertas durante toda mi interminable estadía universitaria, y donde he crecido vertiginosamente en importantes aspectos de la vida. Normalmente al llegar esta época, siempre viajaba a visitar a mis familiares, sin embargo, este año al tener un trabajo nuevo y poco tiempo disponible no pude hacerlo. Así que me destiné a celebrar como todo un guayaco de corazón, los 192 años de Independencia.

Como es de costumbre, tuvimos la grata visita de nuestro amigo ecuagringo Sahil, quien aparentemente adora nuestra ciudad y su gente, por lo que no quería perder esta primera, pero no última oportunidad de celebrar las fiestas de Guayaquil; además de él, estuve hospedando a un joven y talentoso músico colombiano, quien venía de regreso a su país natal luego de un larga travesía por Sudamérica, que duró aproximadamente 8 meses y también al ruso Pasha, quien justamente había regresado de su viaje por Galápagos y al día siguiente partía hacía su natal Rusia. 

Cabe recalcar que para poder disfrutar de estas fiestas y sentirnos como guayacos, necesitábamos de la energía y buen ánimo de una verdadera guayaca hasta las patas, quién podría ser la ideal? Pues Karla Silva, la incomparable compañera fiestera de combate. Ella, junto a la infaltable biela bien heladita (cerveza), nos acompañaron durante una semana, en una travesía llena de ritmo, sabor, y pasión costeña.

Así fue como la locura nos invadió y nos llevó a recorrer sitios que jamás había visitado, dejándome cada vez más enamorado de la ciudad que escogí para vivir. Empezamos el martes 9, justo día de la independencia de Guayaquil. Nuestra primera parada fue en la extravagante Feria de Duran, donde pudimos disfrutar de la actividad comercial y de entretenimiento con las más famosas marcas publicitarias nacionales e internacionales, algo que realmente no nos llamaba la atención, pero que sin embargo distraía nuestra vista de camino hasta la tradicional carpa cervecera, punto ideal de encuentro para aquellos amantes de la musica tropical y salsera y de la espumeante "Pilsener". Bailamos hasta convertirnos en el centro de atención y risas del público asistente, pues mis dos queridos huéspedes fueron llamados al escenario para que expresarán sus emociones al estar aquí en Guayaquil



Ésta, además de haber sido una semana de celebraciones y grandes visitas, también fue una semana de aprendizaje culinario, pues debido a nuestro poco presupuesto, nos tocó desempolvar y utilizar mi pequeña y olvidada cocina para preparar nuestros propios alimentos. Todo lo que hicimos fue típico: camarones apanados, bolones con huevo frito, patacones, etc.

Día 2: PUERTO HONDO 


La mañana inició fresca y silenciosa, dejándonos un sinsabor incomprensible que desapareció de repente después de un tremendo desayuno, bueno casi almuerzo, el cual nos cambió totalmente el ánimo. Ahora si estuvimos listos para emprender la ruta que esta vez nos llevaría hacía Puerto Hondo. Este balneario de agua salada ubicado en el km 17 vía a la costa, es un centro ecoturístico rodeado de manglares que en conjunto con varias fundaciones patronales, han desarrollado un esfuerzo para despertar en la conciencia de los moradores de la zona, el valor que representa salvaguardar las áreas verdes, así como las especies de animales. Es un lugar sumamente atractivo a la vista, sobre todo cuando hay poca gente, pues es cuando mejor se puede apreciar la belleza y paz interior que transmite el ambiente.




Día 3: CARAGUAY - PLAYITA DEL GUASMO - CONCIERTO.



Un contraste total con el día anterior. Esta vez el sol estaba ardiente e irresistible y necesitábamos hidratarnos al instante. El balneario más cercano y económico dentro de la ciudad, es la popular "Playita del Guasmo". Muchas personas asocian este lugar con la peligrosidad y violencia que existe en los suburbios de la ciudad, sin embargo, una vez que conoces de lleno el sitio, cambia un poco la perspectiva de tu pensamiento. Lo digo por experiencia propia. Como era jueves, estaba totalmente vacío, nuestra única compañía eran algunos adolescentes locales, que desafiaban al peligro y se arrojaban clavados desde la torre/plataforma que había en la playa. Antes de llegar a la Playita, nos detuvimos por un momento en el mercado de la Caraguay, famoso por la facilidad económica que tiene para encontrar mariscos frescos y al día, ya que además ser un mercado, funciona como puerto y punto de embarque. En este lugar almorzamos: Un encodado de pescaso, Cazuela y un ceviche mixto. 


Por la noche pudimos disfrutar de uno de los mega conciertos organizados por la municipalidad, en donde nos deleitó con su música el español David Bisbal y el boricua salsero Jerry Rivera. 

DIA 4: DESCANSO TOTAL

Al llegar el viernes el cansancio era notable, así que decidimos tomar el día libre de actividades y dedicarnos solo a descansar y recuperar energías. Durante la noche salimos nuevamente, pero esta vez mi memoria me jugó una mala pasada y no logro recordar exactamente lo sucedido después. Seguramente en mis leves lagunas mentales deben estar escondidos aun los recuerdos de un fin de semana, menos alocado, pero divertido de igual manera. 

Sin duda, esta fue una semana bastante impredecible que nos llenó de muchas sorpresas, risas y viajes extraordinarios en un ambiente rodeado de camaradería y buena onda. Son siempre gratas las visitas, sobre todo si se comparten grandes momentos como los relatados anteriormente. Termino con una cita que me gustó mucho y que expresa parte de lo que sentí al escribir este post: "Alguien dijo que la amistad es como una llave de cristal: abre las puertas de la compañía y cierra las de la soledad. Pero si esta llave se rompe, nadie podrá arreglarla". María Duval 












lunes, 15 de octubre de 2012

CAMBIO DE PLANES !!!!

"Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio".


A veces me gusta iniciar con una frase que describa parte de lo que mi pensamiento alberga o anhela y aunque no tenga nada que ver con lo que relataré a continuación, siempre es placentero mantener ideas que busquen un cambio positivo en nuestra vida.

Bueno esto fue lo que pasó, desde que trabajo y tengo muy poca carga horaria en mi la Universidad, mis fines de semana son casi eternos, pues empiezan desde el jueves. Aunque pienso que es algo no muy positivo, tengo que lidear con ello. 

Mis planes ya estaban hechos desde antes que empiece el fin de semana, mi idea era visitar la Capital, observar un hermoso atardecer desde las montañas, disfrutando de la brisa helada y apresurada que congela siempre mis mejillas. Antes de sentirlo, ya lo imaginaba tanto, además quería visitar a mis amigas guayacas y alguna personita especial para mi.



Sin embargo, el día que tenía que viajar esa personita especial cambió rotundamente mis planes. Al siguiente día, lo único que pude divisar desde los cristales de la ventana de mi bus, eran enormes prados cubiertos por una interminable alfombra verde, que servía de alimento y cama para muchos animales, además de extensos sembríos de plátano, cuyo final no existía ante mis ojos. No se cómo? ni en qué momento? pero ese día me vi en dirección al sur, en busca de sol, playa, arena y pasión.


¿Cual era el destino? Máncora, y las razones? Pues una de mis compañeras de viaje, había acordado ese lugar como punto de encuentro, para saludar a varios amigos de la escuela, que no veía hace mucho. Lo más chistoso de todo esto, es que aunque el motivo tenía un peso bastante emocional, nunca se cumplió, pues al final terminamos disfrutando por nuestra propia cuenta.




Era la segunda vez que visitaba este balneario, perteneciente al sureño país del Perú. Mi primera experiencia no fue tan buena, tuve un choque cultural mucho más grande, que el he tenido con amigos de Europa. Aun así puedo asegurar que esta segunda ocasión estuvo mucho mejor, y aprendí que en todo viaje que se haga, la diversión y buenos momentos, siempre dependerán de la compañía.


Desde Guayaquil a Mancora son normalmente 8 horas cuando viajas en un turno directo, pero como mis queridos compañeros de viaje que venían desde Quito llegaron algo tarde, perdimos el primer bus directo de la mañana (7:20 am), así que decidimos hacer trasbordo: Gye - Huaquillas - Tumbes - Mancora, una ruta bastante cansada, que nos tomó alrededor de 12 horas en culminar. 


Datos Curiosos:

- Ahora para firmar la salida del país, vas directamente a la embajada del país donde vas a entrar y firmas salida y entrada. Esto fue algo que nos quitó bastante tiempo, ya que desconocíamos la situación.
- El cambio de moneda está s/. 2.60 x $1. Lo puedes hacer en Huaquillas, Tumbes o Mancora, pero siempre en agencias de cambio.
- Si van a Perú, no pierdan de probar el delicioso Lomo Saltado, mi favorito.




Llegamos a Máncora pasadas las 20:00 pm un poco cansados, pero con todas las ganas de aprovechar el poco tiempo que teníamos. Conseguimos un hospedaje bastante económico y cómodo llamado "Balsa Totora" en la calle principal. Los hostales normalmente varian desde los s/. 15 soles en adelante. Nuestro presupuesto como siempre era bastante limitado, así que usamos solo lo justo, en comidas rápidas, entre s/. 8 y 10 soles, alcohol entre s/. 15 y 20 y pues una que otra cosa de picar. En total gastamos casi s/. 102 soles en dos días, que vendría a ser como $40 dólares. 



Máncora es una playa bastante parecida a Montañita, con un aire rústico y acogedor, que lo convierte en un lugar sumamente turístico y extravagante. Está rodeada por pequeñas elevaciones de tierra árida y un mar extremadamente tranquilo dependiendo de la marea. Esta normalmente lleno de extranjeros que están de paso o trabajan ahí. Siempre escuché que la fiesta ahí era mortal, sin embargo, la encontré normal e insignificante, quizás esto sucedió porque fui durante días laborales. 




La experiencia fue muy gratificante, sentirte un poco alejado de tu país por más mínima que sea la distancia, te hace extrañar siempre todo. Fueron tres días llenos de camaradería, barreras linguísticas, locura total y paz interior, gracias a mis compañeros de viaje Luz Clarita y Ají. 














sábado, 25 de agosto de 2012

Noches sin querer queriendo !!!



Cuando se juntan más de un esmeraldeño fuera de su contexto real de vida, es un verdadero caos. Al menos es así como resulta cuando algunos de mis consanguíneos me visitan con ánimos de fiesta. El relajo, la bulla, la alegría, el ritmo, se lleva en la sangre y es por eso que en más de una ocasión, cuando tierra verde se junta, hay destrucción, normalmente casi sana, pero al final pesa igual.

Hace un par de semanas atrás una de mis primas, con la que vivía antes se mudó cerca de mi casa y luego pocos días después su hermana. No se como debería tomar este hecho, si con una actitud positiva o negativa, pues a pesar de los problemas e inconvenientes pasados, creo que siempre tendrá algo de bueno mantener a la familia cerca. Te hace sentir menos solo y a la vez más cerca de casa.

La noche anterior fue una representación total del descontrol juvenil actual, es cierto, he tenido peores y más locas, y no es que quiero sentirme orgulloso de algo así, sin embargo, se que mis primas aun no conocen muchas de las cosas que se viven fuera de casa y para ellas fue seguramente fue demasiado. Sin embargo, no fueron las únicas en sentirlo. Yo que hace mucho no "fiesteaba" de esta manera, terminé moribundo por las esquinas.



Aquello que sería una amena noche, acompañada de un par de bielas para refrescar el ambiente, unos naipes de colección y la melodiosa salsa, se convirtió un temblor de emociones. Todo empezó cuando, mi huésped sacó desde lo que yo llamo, su cajita mágica (mochila), una majestuosa botella de Ron, que había comprado en Perú. De repente las ideas cambiaron, y por ende las acciones también.



El grupo crecía, con la presencia de los enamorados de mis primas, además del Checo loco, Otto Lee, y Katiusca que fue la última en llegar. Jugamos, reímos, conversamos y nos burlamos un poco de los demás. Realmente no nos portamos tan bien, sin embargo fue divertido, tanto así, que al termino de la primera botella, la infaltable vaca nos llevó por la segunda. 

Una noche que no recuerdo cuando, ni cómo acabó. Una noche que me hizo reestablecer mi pensamiento, de que beber en exceso es malo, no solo por la salud, si no por las consecuencias al siguiente día. Mientras lo haces el mundo está a tu alcance, pero cuando termina, ese mismo mundo se cae a tus pies. Lo bueno de esto, es que nada, ni nadie te quita lo vivido. Estaré listo para hoy nuevamente. 


lunes, 6 de agosto de 2012

Que viva Esmeraldas, visita y celebración.



Regresar a Esmeraldas, es como retroceder en el tiempo. Apenas piso territorio verde, llegan a mi memoria de manera fugaz, los más estrepitosos recuerdos de una niñez marcada en un pueblo, donde el tiempo avanza a paso lento, pero seguro; disfrutando simplemente de el diario vivir, y envuelto por la simpatía, humildad y tradición que caracteriza a la población Afro Ecuatoriana de esta zona.

Cada vez que tengo la oportunidad, viajo a mi pasado. Recorro de manera sigilosa y nostálgica los pasillos de mi memoria y revivo grandes momentos, familiares, estudiantiles, románticos y hasta bochornosos, sacándome una sonrisa burlesca. Momentos imborrables, que se convierten en una de las mejores partes de viajar al lugar que me vio nacer; además de visitar a mi familia y compartir la vida con ellos, como siempre fue.

En esta ocasión el motivo de mi viaje, además de visitar a mi familia como siempre, era por el feriado que se vivía allá. Ese pequeño corazón verde de la costa norte ecuatoriana, donde se respira naturaleza y mar, estaba de aniversario, cumplía 192 de Independencia Política, el 5 de Agosto de 1820. La alegría y algarabía de su población nunca decrece, al contrario mientras más pasan los años, las nuevas generaciones lo celebran con el mismo sabor y ritmo que corre por la sangre esmeraldeña.

Llegué a este punto, tras 8 tormentosas horas de viaje haciendo trasbordo desde Guayaquil, a pesar de la cantidad de horas, estoy tan acostumbrado que casi ni las siento. Viajar en la noche es todo un placer para mi, y como conozco casi de memoria todos los paisajes naturales que ofrece mi provincia, no me da tanto pesar perderles, por unas horas más de sueño.

Desde el momento en qué arribé a Esmeraldas, una energía singular invadió mi cuerpo; el ambiente de fiesta era notorio, mucha gente llegando en la terminal (la mayoría proveniente de la sierra) música por todas partes, anuncios de conciertos, desfiles, murgas, etc. Estaba un poco sorprendido, pues hace casi 3 años, que no visitaba mi ciudad para esta fecha, así que me contagié del entusiasmo y esperaba dejarme sorprender este fin de semana.

En casa me esperaban, mi madre, mi abuela y un desayuno hogareño, que siempre me deja satisfecho y con ganas de no salir más. Durante ese primer día dormí un poco en la mañana y en la tarde pase en casa pensando que hacer para no aburrirme, pues a pesar del momento que se vivía allá, me sentía un poco extraño, debido a que no tenía amigos, ni pata con quien salir, pero estaba seguro que la noche prometía un poco más de emoción. Con mi madre y una prima nos dirigimos a uno de los conciertos organizados por Movistar y la alcaldía de la ciudad, en donde se presentaban algunos artistas nacionales, y quienes fueron los encargados de animar más el ambiente, pero al final la cantidad de gente, hizo que nos perdiéramos física y mentalmente, provocando una pequeña insatisfacción por parte de mi madre. Regresamos a casa y al rato volví a salir con varios primos que no veía hace mucho, con los cuales disfruté de una velada tranquila, pero divertida, cantando a viva voz en un Karaoke de la ciudad.

A pesar de la tensión que se había generado la noche anterior en el concierto, el Sábado siguiente transcurrió con normalidad. Estuve en casa todo el día, hasta el momento en que llegó mi tio de Cuba, junto a toda su familia. Por fin los ánimos cambiaron y tuve la oportunidad de escabullirme y salir de ese ambiente. Esa noche, me fui a Atacames con mi prima y sus amigos, allá me encontré con Karla y Mely, dos amigas guayacas que andaban de gira con su grupo de la universidad y con quienes aproveché para pasar el momento. Atacames, está ubicado a 30 minutos hacía el sur de la ciudad de Esmeraldas, y es la zona más bohemia y fiestera de la provincia. Su particular ubicación junto al mar, y la cantidad de bares cuyos pisos  son de arena y están llenos de luces y flashes de colores, hacen que la farra sea realmente especial.

La noche fue corta, volví apenas a las 2:00 am y me dispuse a descansar para observar en la mañana de ese día el desfile cívico militar por los 192 años de Independencia. Como es de costumbre, las personas madrugan a tomar un puesto estratégico a lo largo de la Avenida Bolívar, para poder observar como se lucen las  más notables delegaciones de todas las instituciones educativas de la ciudad que caminan altivas por esta calle. Aunque el orden no es una cualidad esencial en los esmeraldeños, pudimos al menos observar gran parte del desfile, el cual estuvo lleno de elegancia, ritmo, pasión y patriotismo. Todos los colegios y delegaciones se lucieron e hicieron de este evento un harem de glamour para nuestra vista.

Minutos antes de terminar la parada cívica, llega a mi casa Karlita, una de mis amigas guayacas que había decidido quedarse un día más y volver conmigo en vez de con su grupo de estudio. En casa, ella ya es conocida, pues no es la primera vez que nos visita, así que fue muy bien recibida. Mi mamá nos brindó la tradicional rellena, que en Guayaquil es conocida como caldo de salchicha. Es un plato típico de la costa, hecho de la tripa de la vaca rellena con arroz acompañado de higado, víceras y plátano cocido, a simple vista tiene un aspecto un tanto desagradable, pero con un sabor que encanta y enamora a cualquiera. 

Dicen que las cosas inesperadas salen mejor, es por esto que sin pensarlo dos veces, llevé a Karlita en la tarde donde una de mis mejores amigas de la infacia, Melvis. Allá en su casa, un poco alejada de la mía, disfrutamos de una deliciosa tarde de micheladas (cerveza, con limon, sal y pimienta) junto a otra querida ex compañera de colegio y buena amiga de la vida, Johito. Tres mujeres contra un hombre, era demasiado para mi; por momentos perdí el hilo de las "interesantes conversaciones femeninas", las cueles siempre terminaban en el mismo punto, hombres.

Regresamos a casa casi al iniciar la noche, destinados a recargar baterias unos minutos, para luego ir a despedir este feriado con el último concierto salsero, que ventajosamente se realizaría a dos cuadras de mi casa, en la conocida calle 8. Esta calle, también conocida como Barrio Caliente, es uno de los sectores más populares de la ciudad y no porque sea turístico, sino porque es donde siempre se enciende la buena farra, llena de algarabía, alegría y mucho ritmo. Lleva este nombre, debido a un gran incendio que se registró en este lugar mucho tiempo atrás y en donde el aire caliente acabó con toda la manzana de la calle. Lamentablemente, el cansancio fue más fuerte que las ganas y nos venció completamente, dejándonos en un profundo sueño que fue interrumpido a media noche por el hambre y el sonar de los tambores.

Y así llegó el lunes, nuestro último día, bueno mejor dicho mañana, ya que nuestro bus salía a las 11:00 am, por lo que solo tuvimos oportunidad de desayunar y compartir poco tiempo con mi familia. Un tamal, en Guayaquil conocido como bollo, fue nuestro primer y único plato del día. Con gran nostalgia de un fin de semana inesperado, me despedía de mi ciudad desde el autobus y emprendía un largo viaje de vuelta hasta Guayaquil, para continuar con la vida estudiantil y poco interesante.






















lunes, 30 de julio de 2012

Q' viva Guayaquil.


Guayaquil, esta fiesta y es por eso que durante todo el mes de Julio, se realizaron diferentes actividades  de toda índole, con motivo de homenajear los 477 años de Fundación de nuestra querida Urbe.

La comunidad de CS GYE se unió a la celebración y organizó un recorrido fiestero en la tradicional Chiva Farrera, un vehículo acondicionado especialmente para llevar la fiesta al lugar que queramos.
El paseo inició alrededor de las 18:30 pm, a la altura de Burguer King en Urdesa, para luego recorrer algunos de los puntos más turísticos de la ciudad. 


Al ritmo del reggaeton y con el suave sabor del cóctel que incluía el tour,  los ánimos se empezaron a encender en todos y cada uno de los disfrutábamos de la chiva, y mientras recorríamos las calles de la majestuosa urbe saludábamos desbordantes de energía a los transeúntes y conductores, quienes se quedaban viéndonos atónitos y quizás llenos de envidia desafiante.




Recorrimos varios lugares representativos de la modernidad de Guayaquil tales como: San Marino Shopping, La Garzota, Terminal Terrestre, Samborondón, Tuneles, Malecon 2000, Av. 9 de Octubre, para luego terminar con el paseo, más no la fiesta, en el tradicional Barrio Las Peñas. Ahí desembarcamos, extasiados y con sed de seguir la noche, que por cierto apenas empezaba.





Luego de disfrutar de un pequeño descanso en Las Peñas, un grupo de surfers nos dirigimos a otro evento, "The Luau Party" organizado por otra miembro de CS, quien era una de las cumpleañeras del mes. El ambiente, la música y las bebidas cambiaron totalmente, y nos trasladamos directamente a Hawai, a dejarnos envolver por los arreglos florales, los cocteles con sabores variados y la mejor música Electrónica. Muchas Gracias a Jess, por abrirnos las puertas de su hogar y dejarnos compartir junto a ella este día tan especial.



Estoy seguro que para todos, fue un fin de semana fabuloso, en el que pudimos compartir grandes momentos como siempre y dejar una experiencia más en la vida, espero sea la primera de muchas más. Por cierto y para terminar quiero dejar un agradecimiento por la constancia a Gustavo Bonilla, nuestro moderador y creativo, quien fue el propulsor de esta idea y sobre todo a Marcela Roxanna, quien se encargó de llevarla a cabo sin desfallecer. Ambos hicieron un gran y excelente trabajo.